es un bálsamo
destilando ternura;
tus palabras
-gotas de luz-
resbalan
por mi pecho,
mar adentro...

Suaves oigo
tus frases de aliento
y aunque no me sienta
digna de ellas
sedienta
de su dulzor
u
n
a
a
u
n
a,
me
las
bebo.
(para vos, Guillermo. Gracias por tu ternura y tu paciencia conmigo)
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