
Hace tiempo cerré las puertas para dejar atrás un mundo delirante que me construyeron con mentiras.
Ahora miro hacia adelante, con una sonrisa y la ilusión de que me pueda ser posible entrar por tu ventana entreabierta para instalarme en el fondo de tu alma. Allí donde la sinceridad a veces da hasta frío, pero calma.
Hoy recibí una llamada de tierras lejanas, de un hombre de pensamiento turbio, que creía olvidado. (No. Conozco ese juego y no me interesa).
Luego miré tu transparencia, esa ternura tuya que sana mis alas... Te siento mi hogar, donde volcar mi calorcito; vos sos mi sol:
De un gesto hice desaparecer la puerta vieja. Y te busqué.
En este atardecer que arrulla a Los Andes, sonrío y espero... el momento en que pueda ofrecerte a manos llenas todo mi amor.
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