
Apareciste de pronto, cuando yo a nadie esperaba.
Te acercaste con cuidado, con un respeto inocente... me dejaste tus palabras y te retiraste casi en puntillas...con un "no hace falta que me respondas". (Vos creía que a nadie buscabas).
Te acercaste con cuidado, con un respeto inocente... me dejaste tus palabras y te retiraste casi en puntillas...con un "no hace falta que me respondas". (Vos creía que a nadie buscabas).
Pero yo que te ví la mirada, ya me había quedado enredada en su luz y su miel. Te sentí vibrando en mi alma... y claro que te respondí.
Lo demás fue sencillo (porque fuimos sencillos):
nos encontramos juntos, de la mano, ascendiendo a golpe de latidos...entre la luna y el sol.
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