25 jul 2011

Sobre la mujer salvaje (extracto del Libro de Clarissa Pínkola Estés: Mujeres que corren con los lobos)

Una mujer sana se parece mucho a una loba: robusta, colmada, tan poderosa como la fuerza vital, dadora de vida, conciente de su propio territorio, ingeniosa, leal, en constante movimiento. En cambio, la separación de la naturaleza salvaje provoca que la personalidad de una mujer adelgace, se debilite y adquiera un carácter espectral y fantasmagórico. no estamos hechas para ser unas criaturas enclenques de cabello frágil, incapaces de pegar un salto, de perseguir, dar a luz y crear una vida. Cuando las vidas de las mujeres se quedan estancadas o se llenan de aburrimiento, es hora de que emerja la mujer salvaje; es hora de que la función creadora de la psique inunde el delta.

¿Cómo influye la Mujer Salvaje en las mujeres? Teniéndola a ella por aliada, jefa, modelo —y maestra, vemos no a través de dos ojos sino a través de los ojos de la intuición, que tiene muchos. Cuando afirmamos nuestra intuición somos como la noche estrellada: contemplamos el mundo a través de miles de ojos.

La naturaleza salvaje acarrea consigo los fardos de la curación; lleva todo lo que una mujer necesita para ser y saber. Lleva la medicina para todas las cosas. Lleva relatos y sueños, palabras, cantos, signos y símbolos. Es al mismo tiempo el vehículo y el destino.

Unirse a la naturaleza instintiva no significa deshacerse, cambiarlo todo de derecha a izquierda, del blanco al negro, trasladarse del este al oeste, comportarse como una loca o sin control. No significa perder las relaciones propias de una vida en sociedad o convertirse en un ser menos humano. Significa justo lo contrario, ya que la naturaleza salvaje posee una enorme integridad.

Significa establecer un territorio, encontrar la propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, cualesquiera que sean los dones y las limitaciones físicas, hablar y actuar en nombre propio, ser conciente y estar en guardia, echar mano de las innatas facultades femeninas de la intuición y la percepción, recuperar los propios ciclos, descubrir qué lugar le corresponde a una, levantarse con dignidad y conservar la mayor conciencia posible.

El arquetipo de la Mujer Salvaje y todo lo que ésta representa es la patrona de todos los Pintores, escritores, escultores, bailarines, pensadores, inventores de plegarias, buscadores, descubridores, pues todos ellos se dedican a la tarea de la invención y ésta es la principal ocupación de la naturaleza instintiva. Como todo arte, reside en las entrañas, no en la cabeza. Puede rastrear y correr, convocar y repeler. Puede percibir, camuflarse y amar profundamente. Es intuitiva, típica y respetuosa con las normas. Es absolutamente esencial para la salud mental y espiritual de las mujeres.

Por consiguiente, ¿qué es la Mujer Salvaje? Desde el punto de vista de la psicología arquetípica y también de las antiguas tradiciones, ella es el alma femenina. Pero es algo más; es el origen de lo femenino. Es todo lo que pertenece al instinto, a los mundos visibles y ocultos... es la base. Todas recibimos de ella una resplandeciente célula que contiene todos los instintos y los saberes necesarios para nuestras vidas.

"... Es la fuerza Vida/Muerte/Vida, es la incubadora. Es la intuición, es la visionaria, la que sabe escuchar, es el corazón leal. Anima a los seres humanos a ser multilingües; a hablar con fluidez los idiomas de los sueños, la pasión y la poesía. Habla en susurros desde los sueños nocturnos, deja en el territorio del alma de una mujer un áspero pelaje y unas huellas llenas de barro. Y ello hace que las mujeres ansíen encontrarla, liberarla y amarla.

"Es todo un conjunto de ideas, sentimientos, impulsos y recuerdos. Ha estado perdida y medio olvidada durante muchísimo tiempo.

Es la fuente, la luz, la noche, la oscuridad, el amanecer. Es el olor del buen barro y la pata trasera de la raposa. Los pájaros que nos cuentan los secretos le pertenecen. Es la voz que dice: "Por aquí, por aquí."

"Es la que protesta a voces contra la injusticia. Es la que gira como una inmensa rueda. Es la hacedora de ciclos. Es aquella por cuya búsqueda dejamos nuestro hogar. Es el hogar al que regresamos. Es la lodosa raíz de todas las mujeres. Es todas las cosas que nos inducen a seguir adelante cuando pensamos que estamos acabadas. Es la incubadora de las pequeñas ideas sin pulir y de los pactos. Es la mente que nos piensa; nosotras somos los pensamientos que ella piensa.

"¿Dónde está? ¿Dónde la sientes, dónde la encuentras? Camina por los desiertos, los bosques, los océanos, las ciudades, los barrios y los castillos. Vive entre las reinas y las campesinas, en la habitación de la casa de huéspedes, en la fábrica, en la cárcel, en las montañas de la soledad. Vive en el gueto, en la universidad y en las calles. Nos deja sus huellas para que pongamos los pies en ellas. Deja huellas dondequiera que haya una mujer que es tierra fértil.

"¿Dónde vive? En el fondo del pozo, en las fuentes, en el éter anterior al tiempo. Vive en la lágrima y en el océano, en la savia de los árboles. Pertenece al futuro y al principio del tiempo. Vive en el pasado y nosotras la llamamos. Está en el presente y se sienta a nuestra mesa, está detrás de nosotras cuando hacemos cola y conduce por delante de nosotras en la carretera. Está en el futuro y retrocede en el tiempo para encontrarnos.

"Vive en el verdor que asoma a través de la nieve, vive en los crujientes tallos del moribundo maíz de otoño, vive donde vienen los muertos a por un beso y en el lugar al que los vivos envían sus oraciones. Vive en donde se crea el lenguaje. Vive en la poesía, la percusión y el canto. Vive en las negras y en las apoyaturas y también en una cantata, en una sextina y en el blues. Es el momento que precede al estallido de la inspiración. Vive en un lejano lugar que se abre paso hasta nuestro mundo.

"La gente podría pedir una demostración o una prueba de su existencia. Pero lo que pide esencialmente es una prueba de la existencia de la psique. Y, puesto que nosotras somos la psique, también somos la prueba. Todas y cada una de nosotras somos la prueba no sólo de la existencia de la Mujer Salvaje sino también de su condición en la comunidad. Nosotras somos la prueba de este inefable numen femenino. Nuestra existencia es paralela a la suya.

"Las experiencias que nosotras tenernos de ella, dentro y fuera, son las pruebas. Nuestros miles de millones de encuentros intrapsíquicos con ella a través de nuestros sueños nocturnos y nuestros pensamientos diurnos, a través de nuestros anhelos y nuestras inspiraciones, nos lo demuestran. El hecho de que nos sintamos desoladas en su ausencia y que la echemos de menos y anhelemos su presencia cuando estamos separadas de ella es una manifestación de que ella ha pasado por aquí..."

22 jul 2011

El Controlador

Persigue... persigue... persigue.
Inventa monstruos donde nada hay.

Acusa, convencido, de situaciones que sólo existen en su mente. No hay nada más alla.

Señala, ofende, ataca, insulta... Y con cada palabra, delata que está enfermo de inseguridad.

Me recuerda al perro ensimismado, que busca morder su propio rabo...


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Sin fin


21 jul 2011

Todos tenemos un Mejor Amigo


El mejor amigo de cada cual, es su Guía Interior.

Aprendí, luego de muchos momentos malos, que si lo oyéramos más seguido, nuestros pasos serían más fáciles. Nos evitaríamos mucha vivencias desagradables, porque él siempre nos habla, nos alerta... es esa "corazonada" que a veces nos inquieta cuando algo no está bien.

Pocas veces le prestamos atención. Pero...

¿Buscas un amigo fiel, en quien confiar siempre, que constantemente esté a tu lado? Te aseguro que dentro tuyo hay mucha más sabiduría de la que imaginas. Sólo debes calmarte... y permitirte oír a ése que toda tu vida está esperando que lo tengas en cuenta:

Tu propia Voz Interior






Lo que no valoramos... lo perdemos


Me miró fijo a los ojos. Hizo una mueca burlona y me dijo: "si vos no tenés amigas".
No me dolió la frase, me dolió su necesidad de dañar.

Pasaron los días. Llegó el día del Amigo. Y dijo temprano: "Dejaré mi celular apagado, para que no me lo llenen de saludos".

Yo tomé mi teléfono, mandé unos pocos mensajes... De inmediato me llegaron mimos, "te extraño"... buenos deseos.

Él se fue al atardecer. (Tras otro momento de desprecios, de extraña e innecesaria amargura).
Me sentí liberada, liviana... Ya podía llamar a alguna amiga, sin que me persiguieran sus acusaciones paranoides, sus sospechas injustificadas... su necesidad de callarme, acallarme, apagarme... lastimarme.

Tuuu... Tuuu (sonó del otro lado la línea).

La primer frase fue "¡holaaaaa! te estaba esperando!! jajaja...¡ya estaba por llamarte yo!!! (era una antigua amiga, una hermana de la vida que había dejado de lado para evitar "persecutas" de mi ¿pareja?).

Su alegría fue genuina. Sus ganas inmediatas de reencontrarnos. También las mías. Dos mujeres sintiendo la felicidad de sus niñas interiores, con ganas de volver a la inocencia compartida.

El reloj siguió su curso.

Medianoche.

Riiingg! ringgg! (quién llamará a esta hora???).
-¿Hola?- atiendo cautelosa.
-¡Feliz día amiga mía! no quería que terminara esta fecha, sin saludarte!!! -la voz aguda y estrepitosa de una mujercita muy particular, me hizo sonreír.- ¿Cómo estás?
-Sola. De vacaciones y "sola". Él se fue... pero me siento bien. Muy bien. En calma.
-¿Segura que estás bien? ¿Me necesitás?
-No, gracias -dije sonriendo- De veras que me siento cómoda y tranquila. Pero cuando quieras nos vemos.
-¡Dale! ¡Este fin de semana nos encontramos!


Sonreí.

En la calidez de mi hogar, en su quietud...me descubro amorosamente acompañada: empezando por mí misma, porque vuelvo a ser quien soy y me gusta... sin que los fantasmas ajenos quieran coartarme. Sin que el desamor de otro me critique como soy.

Y entre tanto bienestar, siento esas almitas luminosas, de mis amigas de siempre... abrazándome... más allá del tiempo transcurrido, siempre están. Estamos.

¿Él?

Se llevó su celular... callado. Antes de irse dijo en voz baja, que no le saludó ningún amigo. Porque no los tenía.

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Esa mañana (la del miércoles en que luego se lo llevó su propio infierno de desprecios e insultos, al caer el sol) mi primer beso, mi primer abrazo apenas desperté fue para él.

Me colgué de su cuello y le dije con ternura "¡feliz día del amigo!"


Me apena su propia negación para disfrutar la felicidad.



¿Yo? yo recuperé mi espontaneidad, mi paz y mi sonrisa. Y adquirí la capacidad de observar a quien gusta lastimar(se)... pero desde una distancia segura.